La arquitectura es el resultado del arte y la habilidad técnica de los arquitectos. Cumple una función social muy importante, brinda medios para habitar con calidad.
A mayor comprensión por parte del público mejor será la demanda de servicios arquitectónicos y buenas las obras de arquitectura.
En las ciudades hay una continuidad de construcciones que debe estar en armonía de modo que, igual que en una casa, se puedan cumplir las funciones, propósito de su existir.
Pero la relación de las personas, en general, con los arquitectos no es amigable las más de las veces y la vinculación de la gente con la arquitectura suele estar lejos de lo conveniente.
Falta información, educación del público y articulación productiva entre la demanda de servicios de arquitectura y las ofertas.
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| Arquitecto en su labor profesional |
Si hay economía de mercado en una sociedad existe entonces competencia por mejores ofertas y obtienen ventajas los consumidores, que encuentran variedad y precios distintos en el mercado.
Donde la organización social y económica no es en base a economía de mercado, la oferta de servicios de arquitectura puede ser pública o monopólica y la calidad de las obras es afectada pero no para bien.
El arquitecto muchas veces aparece como un personaje, últimamente hasta llega a ser una estrella, casi igual que artistas famosos o magos deslumbrantes. Esta trascendencia por los medios no siempre acerca el arquitecto a la gente o se traduce en buena arquitectura, aunque se vea espectacular.
¿Es difícil lograr ese resultado?
Habitualmente, eso es lo que parece que ocurre. Pero con educación del público, buena formación de los arquitectos y arquitectas, en una sociedad moderna, ágil económicamente gracias a una economía de mercado, es perfectamente factible.
| Escalera caracol - Obra de arquitectura |
La arquitectura es un campo polifacético y hay muchos costados por donde los arquitectos pueden desarrollar virtudes, no lo abarcan todo. Hay soluciones de diseño necesarias pero aun no formuladas por los profesionales.
Los arquitectos pueden sugerir un aprovechamiento más racional del espacio y la distribución también más racional del presupuesto. El buen arquitecto deja algo de valor perdurable y contribuye a mejorar el estilo de vida del cliente, mejorando también el aspecto del barrio.
