La arquitectura folclórica tiene valor en contextos culturales y ecológicos.
Cuando sobrevive la arquitectura vernácula de un lugar puede proveer claves para conocer la historia de la cultura allí desarrollada. Las casas reliquia tienen gran valor para la difusión de esa cultura.
Se ha puesto el énfasis en entender los artefactos de construcción y describirlos, aislando la obra arquitectónica de su contexto.
Descontextualizada la arquitectura vernácula, de la cultura y de su ajuste ecológico, estos aspectos han sido ignorados. Es necesario evaluar una obra tomando en cuenta el contexto, la matriz ecológica y cultural en la que la que está embebida.

La arquitectura folclórica o vernácula analizada in situ, con una aproximación amplia, es posible usarla como una clave para la historia de la cultura, pero además aporta información muy útil para la arquitectura del presente y para la del futuro.

Entre comodidades y confort, propio de los tiempos actuales, como por ejemplo el control del clima, casi no nos detenemos a considerar las soluciones que implementaron las sociedades de tiempos pasados responder a los inconvenientes originados en el medio natural.

En muchos casos, dichos problemas fueron atendidos con el desarrollo de la que llamamos arquitectura vernácula o folclórica.

El término se usa para señalar las soluciones de arquitectura encontradas por quienes no son o no fueron arquitectos para construir en un determinado lugar y clima, para hacer la vida más fácil, muchas veces siguiendo tradiciones.


Las arquitecturas vernáculas no cambian con las modas conservan las tradiciones, sus aspectos hablan del pasado del lugar, y se encuentran en un estado equilibrado con el ambiente.

Esto es lo que observan arquitectos modernos, buscando las soluciones que el folclore ofrece.
Son construcciones de menor huella contaminante, están hechas con recursos económicos.

Los techos verdes, de plantas vivas o césped, son ahora una tendencia y muchas personas creen que se trata de una innovación.

Pero es un recurso que se viene aplicando hace miles de años porque tiene cualidades aislantes insuperables, resultado de capas de tierra y plantas que pueden desarrollarse en poca profundidad, al sol y nutrirse con el agua de lluvia, representa un sistema o se necesita uno artificial para equiparar sus virtudes.
Estos techos pueden verse en casas muy antiguas de Islandia y en Escandinavia, durante el invierno estos techos conservan calor en el interior y en verano mantienen los ambientes frescos.

La Arquitectura Moderna se enfocó en la función, pero ya en los años 60 se presentó la preocupación por el medioambiente, la cual fue creciente hasta el presente.
Entonces la atención pasó al ambiente urbano y la reducción de los espacios verdes en ciudades casa vez más extensas, así es como se llegó a revisar el concepto de los techos verdes en Alemania y en Suiza.
Pero estos techos de casas vernáculas no se pueden usar sin un diseño específico, dado que pueden crear problemas estructurales y estéticos, por ello se realizaron investigaciones con agentes para repeler raíces, y con el uso de membranas y drenajes.

Estos techos pueden formar parte del paisajismo en las urbes o del paisaje en áreas rurales, porque usan plantas nativas que no requieren de gran mantenimiento ni riego artificial.
Además estos techos atraen a especies locales, mientras proporciona confort climático al actuar como un manto, así es posible prescindir del aire acondicionado. Estos sistemas son herencia de arquitectura folclórica nórdica.
Editado por Héctor H. Zorrilla
Este tema continúa en otra entrada donde se trata una técnica surgida de la investigación y que sirve tanto para la arquitectura tradicional como para la moderna y especialmente la contemporánea.
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